viernes, 2 de mayo de 2014

¿Quieres conocer a un niño con Síndrome de Asperger?
 
 
¡Hola! Me llamo Jorge. Hace tiempo me dijeron que tenía el Síndrome de Asperger... y me gustaría explicarte en qué consiste. Para ello voy a contarte como soy. Te voy a hablar de mis sentimientos, de mis reacciones, de algunas cosas que me resultan difíciles y de otras que puedo ser todo un máquina.
 
Es posible que conozcas a alguien con Asperger, pero piensa que no todos los que tenemos este síndrome somos iguales, así que tal vez no sea exactamente como yo... aunque podrás ver que coincidiremos en varios puntos...
 
Espero que estas palabras te ayuden a entenderle mejor y te sirva para saber cómo echarle una mano cuando lo necesite. Pues nada... ¡voy a ello!
 
Los que me conocen saben que muchas veces juego solo en la Plaza de Correos. A veces, simplemente, es que quiero estar solo (seguro que a ti también te pasa eso de vez en cuando), pero otras veces prefiero no jugar con otros niños porque me cuesta mucho hacerlo (por ejemplo, es muy difícil para mí entender las reglas de los juegos aunque sean muy sencillos). A veces mis amigos me toman por tramposo porque hago lo que no toca, pero de verdad que no lo soy, es solo que me hago un lío y no entiendo en ese momento cual es la manera correcta de jugar.
 
Otra cosa que también me cuesta mucho es notar cuando alguien me quiere tomar el pelo... a veces soy demasiado inocente y no capto la malicia de la gente.
Por otro lado, me es complicado entender una simple broma (es necesario que me la expliquen bien porque sino puedo pensar que se están metiendo conmigo).
Y si encima me dicen algo con un doble sentido.... uffffff ¡no lo pillo! El otro día sin ir más lejos, un amigo me dijo "no me des más la lata" y yo... me quedé pensativo "¿qué lata?" me miré las manos... "¡si no tengo ninguna lata que darte!" ¿Ves? Lo entendí al pie de la letra...
A veces me es difícil interpretar lo que el otro está pensando si no me lo explica muy clarito...
 
En ocasiones me emociono más de la cuenta... cuando estoy triste suelo quedarme callado y me suelo aislar de la gente... pero cuando estoy contento... ¡uy.uy,uy! puedo empezar a dar saltos de alegría, a chillar... no es que me haya vuelto loco, sólo demuestro que estoy feliz.
Puedo llegar a llorar por un simple grito, en cambio, si me hago una herida, por mucho que me duela, no protesto ni lloro, ni siquiera cuando me curan y me hacen daño... a veces me he puesto muy malito y como he estado tan callado no se han dado cuenta de lo malito que estaba hasta que no me han tocado, por ejemplo, y han comprobado la temperatura tan elevada que he tenido.
 
Hay algunos ruidos que me molestan especialmente, por ejemplo el jaleo que pueden armar en las reuniones sociales. Me puedo llegar a poner muy nervioso, incluso me puedo poner de muy mal humor.
 
Otra cosa que he de decir es que no corro muy bien... y cuando se trata de jugar con la pelota soy todo un desastre. Y en los vestuarios ya tenemos otro lío: ¡cambiarme de ropa! Ahora que ya soy más mayor parece que empiezo a dominar más el tema, pero no veas las luchas que he tenido siempre a la hora de abrocharme los botones... o de intentar ponerme un cordón... a día de hoy soy incapaz de aclararme con los cordoncitos... como se está con unos tenis de velcro...
 
Donde sí que disfruto es viendo un buen partido del Atlético de Madrid, o viendo autovías y autopistas con sus señales de tráfico y kilometrajes... me puedo tirar horas y horas. Puedo hablarte de fútbol y de carreteras hasta el más mínimo detalle. Y también me gustan las Matemáticas ¡soy un crack! Puedo calcular mentalmente y muy rápido, cálculo que igual tú necesitarías una calculadora para realizarlo. Y es que los niños que tenemos el Síndrome de Asperger podemos tener unas capacidades sorprendentes y muy buena memoria: somos capaces de recordar cosas que nos han sucedido hace mucho tiempo con todo detalle.
 
Los temas que nos gustan tanto a los niños con Síndrome de Asperger (en mi caso el fútbol y las carreteras) los encontramos tan, tan, tan interesantes, que no cabe en nuestras cabezas que a otra persona no le pueda entusiasmar tanto como a mi. Me puedo hacer algo pesado hablando horas y horas sobre mis temas preferidos, pero mira, sé tanto sobre ellos que seguro que podría explicarte cosas que te resultarían muy curiosas e interesantes...
 
A veces he metido la pata hasta el fondo... Os voy a contar algo que me pasó el otro día... vino a casa una amiga de mi hermana (una mujer muy gruesa). Estaba comiéndose unos pasteles que había en la mesa y yo le dije si mejor no quería algo de verdura... mi madre siempre dice que es mucho más sano. Me respondió si le estaba llamando gorda... ¡uff la que se lió! Mi hermana casi me mata con la mirada y encima luego se enfadó conmigo y no me quiso hablar... me explicó que aquello había sido totalmente inadecuado... ¡pero yo solo lo dije por su bien! ¡No quería ser maleducado!
 
Que no me hablara luego mi hermana fue lo peor, porque todas las noches charlamos un poco sobre como el Atlético de Madrid puede ser líder en la clasificación... ¡Todas las noches! Dejar de hacer las cosas que normalmente hago es algo que no me gusta nada...
Si he de ir a un sitio que no conozco, o si me alteran el orden en el que suelo hacer las cosas... me quedo muy sorprendido y no lo puedo evitar. Me gusta siempre hacer las mismas cosas y siempre en el mismo orden (prefiero que no me lo cambien). Por ejemplo siempre me gusta cenar a las 21:00 y si un día mama no me ha preparado la cena a esa hora, puedo ponerme algo nervioso. O tomarme mi pizza los domingos.
 
Te he contado todo esto con el único fin de que si tienes un amigo con Síndrome de Asperger entiendas bien lo que le ocurre. Para que entiendas que si no juega bien no es porque quiera hacer trampas, que cuando se pone muy nervioso o llora lo hace porque algo le está alterando (algo que aunque para ti no sea muy grave para él si lo es), para que comprendas que cuando tu amigo dice algo que no tenía que haber dicho en ese momento no lo hace con ánimo de molestar, o que cuando habla sin cesar del tema que le gusta lo hace porque para él es lo más importante del mundo.
 
Tú puedes ayudarle mucho a entender algunas situaciones, explicándole con paciencia algunos juegos, apoyándole cuando veas que sufre, aplaudiéndole las cosas bien hechas y animándole en las dificultades... En fin, todo lo que un buen amigo haría.
 
Y si llegas a conocerle y a entenderle, descubrirás que esa persona con algunas dificultades y rarezas, es también una persona profundamente noble y sincera, porque te dirá en todo momento lo que piensa, sin malicia, generosa y siempre fiel con sus amigos.
 


domingo, 26 de enero de 2014

Introducción

Blog dedicado a la experiencia educativa desde el plano de la Educación Especial, esperando que sea un método para poder compartir todo aquello que lleve a la práctica así como los conocimientos que pueda ir adquiriendo a lo largo de mi vida profesional, esperando que sea de gran ayuda para todos aquellos que puedan interesarse.